Una noche, en el festival de jazz de Zaragoza me perdí hasta llegar a la sala multiusos del Auditorio. Fue una noche especial de velas en las mesas. Allí descubrí a este maravilloso combo y su presencia, la de ella, me faltó para bailar como si viajáramos en un crucero.
sábado, 18 de agosto de 2007
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